El Emperador de Japón abdicará por su delicada salud

Akihito

Tras varias semanas de debate sobre su estado de salud, el Emperador de Japón, Akihito, abre la puerta a su abdicación. Aunque no será inmediata y tardará todavía algún tiempo, esta renuncia al trono ha conmocionado a la conservadora sociedad nipona y exigirá al Gobierno una reforma de la Constitución.

Así lo anunció este lunes el monarca, quien, dando buena cuenta de la importancia de la ocasión, se dirigió a su pueblo en su segundo mensaje televisado después de casi tres décadas de reinado. La vez anterior lo hizo para consolar a los damnificados por el devastador tsunami que arrasó la costa nororiental de Japón en marzo de 2011 y provocó el desastre nuclear de Fukushima.

Akihito, que cumplirá 83 años en diciembre, tranquilizó a sus súbditos asegurando que “afortunadamente me encuentro bien de salud ahora”, pero reconoció que “cuando considero que mi estado físico está deteriorándose gradualmente, me preocupa que me resulte difícil seguir adelante con mis obligaciones como símbolo del Estado”. Por ese motivo, apuntó a una posible regencia de su hijo, el Príncipe Heredero Naruhito, que tiene ya 56 años.

“Fue hace algunos años, después de mis operaciones, cuando empecé a sentir el deterioro de mi estado físico por mi avanzada edad y empecé a pensar sobre el futuro: cómo debería actuar si me resultar difícil desempeñar mis duras funciones como lo he estado haciendo, y qué sería lo mejor para el país, para la gente y para los miembros de la Familia Imperial que me siguen”, señaló Akihito en su alocución, ampliamente seguida en las calles niponas.

Aunque la actividad del Emperador se ha reducido en los últimos tiempos debido a su delicada salud, su agenda incluye cada año más de 250 encuentros oficiales y 75 viajes dentro de Japón y al extranjero. Para aliviarle de tan pesada carga, la Casa Imperial nipona anunció en mayo que más de un centenar de dichos actos serían cancelados o asignados al Príncipe Naruhito.

Como todavía no hay normas previstas para la abdicación, que no está contemplada en la Constitución, el Gobierno deberá hacer los cambios legales pertinentes, ya que el último Emperador que renunció al trono fue el Emperador Kokaku en 1817.

Con información | Abc.es