Liliana Carmona es Bottier

Bottier

Un emprendedor apasionado por lo que hace, lo descubres por el brillo en sus ojos y de la forma en que habla de su proyecto, empresa o marca. Ella; valenciana, con la venezolanidad a flor de piel. Hermosa, alegre, constante, simpática y con ganas de trabajar.

Bottier, un término francés cuya traducción es hacer zapatos, “esa soy yo”. Liliana Carmona es Bottier, nos expresa entre risas.

Espontaneidad es una de las características que refleja Liliana, gentil, curiosa y coqueta “primero muerta que fea”, nos dijo antes de iniciar la entrevista; acompañada de una carcajada. Allí nos dejó claro que la presencia también es importante. No necesariamente usar cosas costosas, sino tener estilo al llevarlas.

Aunque un poco afectada por la situación del país, no ha dejado de trabajar y hacer; reinventarse e irse adaptando al escenario actual. Luego de gerenciar en empresas privadas ocupando cargos importantes, dio un salto al vacío para conquistar su sueño. Este proyecto comenzó hace diez años y su gran secreto ha sido la constancia; “debes ser constante. Ensayo y error, porque no somos perfectos. He tenido una gran cantidad de tropiezos, desaciertos y el dulce sabor de los aciertos. Me han pasado muchas cosas por las que podría haber desistido, y en algunos momentos donde las ganancias no llenan tus bolsillos pero el bolsillo lleno para mí, era mi sueño”.

Cuando quieras emprender, emprende. Para mí no hay una llave, no hay secretos.

No sabía lo que quería al salir de la industria privada, fue armando en el camino, llevándole tres años y madurar como emprendedora. Asegura que probablemente “se metió a lo hondo antes de nadar”. Estaba clara que deseaba hacer llegar un producto venezolano, que se pareciera a nosotros.

Ser introvertido cuando se emprende no ayuda mucho. Preguntar, estar en todos lados, le abrió muchas puertas. En ese ir y venir, se graduó en diseño de modas; fue un título que la experiencia le otorgó a esta Licenciada en Administración con mención Mercadeo.

Bottier

Diseño Venezolano

Con orgullo nos mencionó como en los viajes a Colombia pudo obtener conocimientos y empaparse de todo lo que tenía que ver con calzados, en su hermosa tienda ubicada en El Viñedo, pudimos ver también carteras y monederos. “Los zapatos no lo puedes llevar solos”, puntualiza. Con todo el boom de agregar y aportar, incluyó estos accesorios que dan un toque diferente a la mujer y en los últimos años adicionó diseño para caballeros, niñas y niños que es su recién aporte.

Aprendió y mostró sus propias ideas adaptándolas al mercado local. En el hermano país tuvo importantes intercambios de experiencias, compartió sugerencias del cómo vestía la mujer en Venezuela en cuanto a colores, diseños, propuestas que podrían considerarse atrevidas y un poco arriesgadas. Porque eso sí tiene esta valenciana, le encanta correr riesgos y en esta década que lleva al frente de su marca, el contacto con el público, le ha permitido aprender, asesorar y hasta levantarle la autoestima a sus clientes.

Ya de vuelta a su ciudad, sus ideas fueron hechas productos, llenó su vitrina y se sentó a esperar los resultados, hubo un momento que no lo creyó, su sorpresa fue que recibió gran receptividad de parte de sus compradoras. Estas primeras líneas de diseño estaban dedicadas a la mujer empresaria, ejecutiva, una mezcla formal. “Me gradué como diseñadora”, y empecé a retarme cada vez más y allí comencé a hacer botas contra todo pronóstico, superando con éxito esta nueva etapa.

Siempre está el factor miedo nos confiesa, porque tuvo como paradigma que se tenía que dedicar sólo a lo que había estudiado. Toda su experiencia educativa le ha permitido tomas de decisiones y gerenciar.

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360 grados y calidad ante todo

Debido a la situación del país, tuvo que hacer una reinvención, una transformación total de sus productos, el alto costo del cuero le hizo llevar a cabo una nueva propuesta en diseño. Cambió el cliché, que aún se usa cuando se propone un diseño venezolano “feo”, malo” “poca calidad” han sido algunos de los calificativos. La calidad va añadida a un buen diseño y diferenciación, le ha tocado a pulso hacer su marca que no se hace de la noche a la mañana, lleva tiempo, dedicación y dinero. Estoy muy orgullosa de mi mano de obra, porque son de aquí, son nuestros. Trato de hacer un producto donde se note la diferencia, resalta.

A la fecha Bottier fabrica 500 pares de zapatos, desde julio se ha visto la marca en los distintos bazares. Otro de los riesgos que tomó fue llevar sus diseños fuera de nuestras fronteras. Una exposición en Miami le permitió hacerse notar con mucho orgullo, que ya poco a poco se está comercializando.

Para Liliana Carmona, creer en uno mismo es uno de los grandes secretos a la hora de aventurarse a emprender, “no sabes que eres capaz de hacer hasta que lo emprendes”. Es importante tomar ideas de otras personas pero lo que da distinción es mejorarlo, traerlo hacia ti, hacer un producto que se parezca a nosotros, agregar esos pequeños detalles que nos engrandecen. Su sueño más próximo es tener su propia fábrica, lograr hacer zapatos a la medida e internacionalizarse.

Lo bueno de las crisis son las oportunidades que nacen…

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Fotos: Wilson De Abreu | @wilsonjdar